Esta semanita me pedí la D de Descubrimiento después de darle porrocientasmil vueltas a qué palabra elegir. Tenía más o menos claro el sentimiento que quería expresar pero no la palabra con la que hacerlo y al final me decidí por esta aún a riesgo de no ser la más adecuada.
La RAE nos dice lo siguiente:
descubrimiento.
(De descubrir).
3. m. Territorio, provincia o cosa que se ha reconocido o descubierto.
Esta vez sí que sí, como se suele decir...la primera en la frente!!! La primera acepción da en el clavo de lleno con lo que para mí ha supuesto la maternidad, una manifestación de cosas (léase sentimientos, inquietudes, anhelos e incluso aptitudes y habilidades) que estaban ahí pero dormiditas esperando salir al mundo junto con mi pequeña.
El primer descubrimiento fue el hecho de querer ser madre. Sí, yo era de las que siempre había dicho que quería tener hijos pero es que lo veía taaaan lejano... Cuando nos casamos decidimos que esperaríamos un año y luego ya nos animaríamos a tener familia. Y cuando se acercaba nuestro primer aniversario...qué angustia!! Era pensar en quedarme embarazada y sentir vértigo. Era una sensación física, como cuando caes en la Lanzadera del Parque de Atracciones, pues igual. Obviamente sintiéndome así no iba a lanzarme a ser mamá así que mi marido (si hubiera sido por él ya tendríamos un par de churumbeles) esperó pacientemente a que a mí me sonase el reloj biológico. Y de repente un día lo descubrí: quería ser madre. Fue la última noche de nuestras vacaciones de 2011, hablábamos de la hija de unos amigos y lo pensé; esperé que llegase ese vértigo pero no llegaba, y no pegué ojo en toda la noche dándome cuenta de que había llegado el momento. Al día siguiente se lo conté al futuro papá y ahí comenzó la historia.
El proceso de convertirme en mamá, desde intentar quedarme embarazada y que se retrasase por problemas de salud hasta el propio embarazo, me hizo descubrir que soy más fuerte de lo que creía y que, a pesar de venirme abajo a veces con altísimas dosis de drama, al final siempre tiro p'alante y mi positividad gana a mis neuras. También fui consciente de que cuando deseas algo más que ninguna otra cosa en el mundo y centras tus energías en ello no hay nada imposible.
El nacimiento de Alicia fue el descubrimiento, en sentido literal, más hermoso de mi vida: el encuentro con la vida que estaba oculta en mi vientre. La primera mirada, el primer abrazo, las primeras lágrimas de puro amor. El encuentro de una madre y una hija descubriéndose mutuamente.
Desde ese día tengo la suerte de descubrir el mundo de nuevo a través de ella, mirando con asombro lo que le rodea, sorprendiéndose con sonidos y colores que para ella son nuevos. Sonriendo al ver como descubre sus manos y sus pies. Sintiéndolo todo de nuevo como cuando yo era una niña.
Y, por último, me estoy descubriendo a mí misma. Profundamente. A veces suelto esa manida frase de que la maternidad me ha cambiado pero... no será que el ser madre ha hecho que surja mi verdadero yo? Creo sinceramente que todos esos sentimientos e inquietudes que ahora me llenan siempre estuvieron ahí, dormidos, esperando el momento para surgirigual que las flores esperan a la primavera (buff, que cursi me acabo de poner...) y tengo que ir conociéndolos poco a poco para ser fiel a lo que soy, a la mujer en la que me convierto cada día.
Y ahora os dejo, que acabo de descubrir que Ali se ha despertado y quiere jugar con mamá. Hasta la semana que viene. Besos
Esta vez sí que sí, como se suele decir...la primera en la frente!!! La primera acepción da en el clavo de lleno con lo que para mí ha supuesto la maternidad, una manifestación de cosas (léase sentimientos, inquietudes, anhelos e incluso aptitudes y habilidades) que estaban ahí pero dormiditas esperando salir al mundo junto con mi pequeña.
El primer descubrimiento fue el hecho de querer ser madre. Sí, yo era de las que siempre había dicho que quería tener hijos pero es que lo veía taaaan lejano... Cuando nos casamos decidimos que esperaríamos un año y luego ya nos animaríamos a tener familia. Y cuando se acercaba nuestro primer aniversario...qué angustia!! Era pensar en quedarme embarazada y sentir vértigo. Era una sensación física, como cuando caes en la Lanzadera del Parque de Atracciones, pues igual. Obviamente sintiéndome así no iba a lanzarme a ser mamá así que mi marido (si hubiera sido por él ya tendríamos un par de churumbeles) esperó pacientemente a que a mí me sonase el reloj biológico. Y de repente un día lo descubrí: quería ser madre. Fue la última noche de nuestras vacaciones de 2011, hablábamos de la hija de unos amigos y lo pensé; esperé que llegase ese vértigo pero no llegaba, y no pegué ojo en toda la noche dándome cuenta de que había llegado el momento. Al día siguiente se lo conté al futuro papá y ahí comenzó la historia.
El proceso de convertirme en mamá, desde intentar quedarme embarazada y que se retrasase por problemas de salud hasta el propio embarazo, me hizo descubrir que soy más fuerte de lo que creía y que, a pesar de venirme abajo a veces con altísimas dosis de drama, al final siempre tiro p'alante y mi positividad gana a mis neuras. También fui consciente de que cuando deseas algo más que ninguna otra cosa en el mundo y centras tus energías en ello no hay nada imposible.
El nacimiento de Alicia fue el descubrimiento, en sentido literal, más hermoso de mi vida: el encuentro con la vida que estaba oculta en mi vientre. La primera mirada, el primer abrazo, las primeras lágrimas de puro amor. El encuentro de una madre y una hija descubriéndose mutuamente.
Desde ese día tengo la suerte de descubrir el mundo de nuevo a través de ella, mirando con asombro lo que le rodea, sorprendiéndose con sonidos y colores que para ella son nuevos. Sonriendo al ver como descubre sus manos y sus pies. Sintiéndolo todo de nuevo como cuando yo era una niña.
Y, por último, me estoy descubriendo a mí misma. Profundamente. A veces suelto esa manida frase de que la maternidad me ha cambiado pero... no será que el ser madre ha hecho que surja mi verdadero yo? Creo sinceramente que todos esos sentimientos e inquietudes que ahora me llenan siempre estuvieron ahí, dormidos, esperando el momento para surgir
Y ahora os dejo, que acabo de descubrir que Ali se ha despertado y quiere jugar con mamá. Hasta la semana que viene. Besos

