viernes, 5 de julio de 2013

Dormir contigo

Hace tiempo que quería escribir esta entrada y qué mejor momento que ahora que mi peque y mi amor duermen junto a mi.

Nuestra experiencia con el colecho vino por 'casualnecesidad'. Era una práctica que respetabamos pero no teniamos planeado que formara parte de nuestras vidas, al menos no de nuestro día a día.  De hecho a Alicia le compramos una cuna (convertible en cama asi que nos queda el consuelo de que en algún momento seguro que la utiliza...) y nos prestaron una minicuna monisima que estuvo en casa hasta hace un par de meses, mas para siestecillas que para otra cosa...

Durante sus primeros dias de vida,  Alicia lloraba desesperadamente por las noches, entre las 12 y las 5 exactamente.  Entonces caía rendida y dormía lo que le echasen. Sólo se calmaba un poco agarrada a la teta de mamá asi que, para que yo pudiera descansar un poco intentamos hacer algunas tomas en la cama. Pero los pequeños pies de la princesa se empeñaban en dar pataditas -esta vez desde fuera- a la altura de la cicatriz de la cesárea y, como podeis imaginar yo veia las estrellas. Así que en ese momento lo descartamos.

Iban pasando los días y como si de una película se tratase, Alicia y yo disfrutabamos la una de la otra en la mecedora de su habitacion, solas, con luz tenue y ella se quedaba dormida mamando mientras yo la acunaba. Bellisimos momentos. Pero era dejarla dormidita en la cuna y...pum!! Se despertaba al instante. En vez de ositos la minicuna parecía tener pinchos. Asi que otra vez en brazos y vuelta a empezar... Ella dormía feliz, calentita y en brazos de mamá,  pero yo...no podía pasarme la noche sentada en la mecedora!!

Así que un día probamos a que durmiera junto a nosotros y fue genial. Dormimos los tres casi del tirón,  calentitos y acurrucados. La peque comía cuqndo quería y ninguna de las dos llegabamos a despertarnos. Así que pasamos unas semanas con el siguiente plan: si a la hora de acostarnos estaba dormida intentabamos dejarla en la cuna (siempre en nuestra habitación) pero si estaba despierta o abría los ojitos a causa de los "pinchos", a la cama. Y como podéis suponer, acabábamos durmiendo juntos casi cada noche. Y poco a poco, casi sin pensarlo, dejamos de intentar la cuna. El colecho nos iba genial: descansabamos los tres, ni Ali ni yo casi nos despertabamos para sus tomas nocturnas, ella no lloraba nada y nosotros disfrutabamos de poder abrazarla, de la calidez de su cuerpecito acurrucandose junto a los nuestros. Nunca tuvimos miedo de aplastarla y yo, que antes me removia en la cama como un rabo de lagartija, aprendí a descansar de ladito, sin moverme y con un brazo rodeando a mi pequeña.

Y hoy, cuando se acerca peligrosamente a los seis meses, así seguimos, a pesar del calor del verano, siendo más conscientes de las ventajas de descansar juntos fundamentalmente porque a nosotros nos funciona, descansamos todos, somos felices así y eso es lo que importa. 

Y haciendo honor al título del post, os dejo con la letra de ese maravilloso bolero que yo siempre había pensado para una situación romántica pero que, escuchándolo detenidamente, es perfecto para cada una de las noches en las que en mi cama somos tres.

Dulces sueños

Dormir contigo
es el camino mas directo al paraíso 
sentir que sueñas
mientras te beso y las manos te acaricio 
Dormir contigo
es navegar en una estrella hacia el espacio 
es embriagarme
con el susurro de tu hablar tierno y despacio 
Dormir contigo
es conocer la dimensión que tiene un verso 
sentir que sueño y al mismo tiempo conocer el universo 
Dormir contigo
con tu cabello acomodado aquí
en mis brazos 
y el terciopelo que me brinda
tu regazo
que maravilla dormir contigo 
Dormir contigo con la ilusión de que despertare mañana 
con el calor de un nuevo día
en la ventana fue un algo hermoso amor.....
dormir contigo....

jueves, 4 de julio de 2013

La maternidad de la A a la Z: T de Temor

La semana pasada tuvimos nuestras primeras vacaciones en familia, junto al mar y disfrutando mucho de la peque y como estuve totalmente desconectada del mundo 2.0 no participé en el último AZ de junio (me pusisteis falta?? Espero que si, eso es que me habéis echado de menos...jejeje). Pues tras las pellas vacacionales, allá vamos. Esta semana mi palabra es TEMOR.



Temor porque junto a la ilusión, el amor y otros muchos, ha sido un sentimiento presente no desde que soy madre, sino desde que decidí que quería serlo.

Desde aquel verano en Conil del que ya os he hablado alguna vez en el que sentí que había llegado el momento, todas mis energías se concentraron en ser madre, en concebir, parir y criar a mi hij@ con todo el amor del que fuese capaz. Y ahí surgió el primer temor: y si no podía?? Y si había algún problema que me impidiese quedarme embarazada?? Ahora que sentía en lo más hondo de mi alma que la maternidad me llamaba pensaba en casos cercanos y no tanto y temía encontrarme en esa misma situación y, sobre todo, en no saber asumirlo llegado el caso.

Casi un año después y repuesta de mis males de salud llegó la ansiada noticia, había un ser del tamaño de una lentejita creciendo en mi vientre, íbamos a ser padres. Y ahí un nuevo temor; mejor dicho, varios: Irá todo bien?? Tendrá latido?? Se formará bien?? Durante esos primeros meses se venían a mi cabeza todas las historias de embarazos que no llegaban a buen término (admiro profundamente a esas mamás que han perdido a sus bebés de agua y hablan de ellos con alegría y amor), todas las complicaciones que podían surgir. Y temía hacer algo malo, que le perjudicase. Era tremenda la responsabilidad de que su bienestar, su desarrollo y su vida dependiesen cien por cien de mí y de mi cuerpo. 

En las últimas semanas del embarazo, cuando el bebé está listo para nacer, se mitigan esos temores sobre su estado y empiezan respecto a nuestras capacidades: Seré buena madre?? Sabré cuidarle?? Es tan valioso, tan importante lo que se avecina, la llegada al mundo de nuestr@ hij@ que el mayor temor es no estar a la altura.

Y por fin llega el día, ve la luz y conoce tus brazos que lo acunan como antes lo hizo tu vientre. Yo nunca sentí tanto amor, ni un temor tan grande. A que le suceda algo malo, a que se haga daño o la hieran, a perderla. Es pavor, pánico. Porque el temor a perder algo es directamente proporcional al amor que sientes por ello. Desde que nació tengo la sensación de que es tan maravilloso que no puede durar siempre, como si sólo pudiera ser madre de mi hija una temporada y luego fuesen a arrebatármela. Sé que es irracional y absurdo pero al menos, cuando me sucede, me ayuda a exprimir con más intensidad cada segundo que paso a su lado. Cada momento que me regala su adorable compañía.

jueves, 20 de junio de 2013

La maternidad de la A a la Z: A de Aprender

No me puedo creer que ya sea jueves otra vez, como pasan las semanas...Y como no podía ser de otra manera acudo a nuestra cita, casi nerviosa e ilusionada como una novia adolescente que va a encontrarse con su Romeo...yo me encuentro con vosotr@s.

 
 
 
Esta semana me he decidido por APRENDER cuyos significados "oficiales" que da la RAE podéis consultar aquí.
 
El primero de ellos hace referencia a adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia. Y esa fue mi "pequeña obsesión" desde que supe que iba a ser madre. Leí, me formé y me informé; se puede decir que 'estudié' para intentar convertirme en una buena madre y darle lo mejor a mi hija. Y no me arrepiento de haberle dedicado tiempo a esa parte teórica de la maternidad pero desde el mismo momento en el que vi a Alicia por primera vez fui consciente de que ahí comenzaba el verdadero aprendizaje, el real. Todo lo que aprendí durante el embarazo me ha servido para estar más segura a la hora de hacer y decidir muchas cosas durante los últimos meses, desde la lactancia hasta el sueño o la alimentación de Alicia.
 
Y a la vez que ella también aprende cientos, miles de cosas cada día, yo aprendo de ella. Una buena amiga 1.0 y 2.0, cuyo rinconcito blogosférico os animo a visitar, suele decirme que nuestras hijas son maestras para nosotras. Y no podrá tener más razón. Un ser tan pequeñito y perfecto que inevitablemente nos guía por el camino para convertirnos, no en la madre perfecta, sino en la mejor madre que ell@s puedan tener.
 
Pero como suele suceder cada semana, mis palabras me sorprenden y me dan la oportunidad de aprender (jeje) algo más. Otro de sus significados es prender. Pasaros a leer los significados, please, porque le veo muchísima relación con la pa/maternidad: fecundación por el macho, preñez de la hembra, tomar o recibir -a nuestros pequeños-, arraigar...Será mi 'sesgada' visión maternal o la #puramagia?? Lo dejo a la lectura de cada uno.
 
Y otra de mis fuentes de aprendizaje, hermosa e inesperada por cómo surgió, sois vosotr@s. Con las que comparto, desahogo y relativizo mi día a día. Me considero muy afortunada de contar, junto con mi familia y amigos, con esa tribu 2.0 a la que cada día quiero más.
 
Un beso y feliz semana


miércoles, 19 de junio de 2013

Pero qué a gustito vas ahí, eh?

Es la frase que más escucho últimamente cuando voy porteando a Alicia (si va dormida la frase ya se dirige a mi y es algo como: Ooohhh!! Que a gustito va ahí con mamá!!). Pues eso, que en las últimas semanas cuando vamos por ahí la gente nos mira, sonríe y suele hacernos ese comentario -los más tímidos se limitan a la sonrisa...-.
Y tengo que decir que me hace muy feliz, que el porteo se este 'normalizando' (Dios! Que horror de palabra, pero no se me ocurre otra para expresarlo...) y que la gente,  aunque no sea consciente de toooodos los beneficios que tiene, al menos si vea algunos evidentes como que los bebés van felices, cómodos y seguros pegaditos a mamá. O a papá,  o a quien tenga el enorme placer de llevarles puestos (por qué no habrá un equivalente castellano a babywearing?? Con lo preciosa y gráfica que es esa palabra. ..)

Recuerdo las primeras veces que salimos con la mochila, nuestra 'discreta' Ergobaby azul, y la gente se volvía extrañado para mirar. Nunca me imaginé como debía sentirse un perro verde hasta ese momento. Y nos daba igual, porque nos gusta (a los dos, que tengo en casa a un papá canguro con todas las letras!!) y sabíamos lo bueno que es para nuestra hija. Pero seguro que hay muchos papás a los que les hace sentirse incómodo o inseguros de si lo estarán haciendo bien. Y eso era con  una mochila que está como más "aceptado" ya que la gente está acostumbrada a verlas en las estanterías de las tiendas...no hace falta que os diga que el 90% de lo que se ve y vende en tiendas de puericultura conocidas son "colgonas", otra lucha más!!!Ahora ya estoy 'curada de espanto' de los comentarios y miradas porque sino no me quiero imaginar como seria salir con el fular, la bandolera o...el tonga!!! Jejeje

Hoy, cinco meses después de la llegada de nuestra pequeña, estoy orgullosa de ser una mamá canguro, consciente de todo lo que me queda por aprender pero feliz por el camino ya recorrido. Orgullosa también de haber ayudado a descubrir el 'buen porteo' a amigas y gente de mi alrededor y de ver cómo llevan a sus peques y ambos disfrutan de lo maravilloso de ese contacto. Y muy feliz de haber encontrado en este camino a personas que hacen que siga aprendiendo y disfrutando cada día más del porteo, que me ayudan y me acompañan, que se han convertido en buenas amigas y por las que sonrío cuando al escuchar la frase con la que titulo este post me descubro respondiendo: "Si, va tan feliz en brazos!!"

viernes, 14 de junio de 2013

Desde Buenos Aires con amor

Hoy vengo a compartir con vosotr@s algo que me pareció tan hermoso que tenía que mostrároslo. Gracias a este mundo blogosférico en el que llevo inmersa un par de meses he conocido a mujeres increíbles (a algunas afortunadamente en persona) y hace unas semanas supe de la existencia de una argentina -ché! relinda!- que escribe desde ese Buenos Aires que espero poder conocer algún día y nos cuenta poco a poco la historia de su pequeña Muriel.

Os dejo aquí el enlace al post donde se recoge este maravilloso poema aunque os recomiendo encarecidamente que le echéis un vistazo al resto del blog porque os aseguro que merece la pena.

Gracias, Pao, por dejarme compartir este cachito de tu alma.  Un beso transatlántico.


(A Muriel)

Ya no soy el ombligo de mi mundo. No.

el amor plantó una semilla en mi vientre
dicen las buenas lenguas que hay que regarla a diario
durante nueve lunas

Ya no soy el ombligo de mi mundo. No


mi vientre se convirtió en un saco de lana

dicen las buenas lenguas que pronto sentiré
cosquillas y pataditas

Ya no soy el ombligo de mi mundo. No


mi vientre se infló como un globo

dicen las buenas lenguas que de allí saldrá 
una hermosa niña: la luz de mis ojos

Ya no soy el ombligo de mi mundo. No

                           Ahora mi mundo tiene otro ombligo.

 

jueves, 13 de junio de 2013

La maternidad de la A a la Z: C de Creatividad

De nuevo jueves (buff!! qué rápido pasan los días...) y de nuevo aquí para aportar mi granito de arena a la GOM. Espero que la jefa haya disfrutado de sus merecidísimas vacaciones y se alegre de tener a toda la tribu blogosférica rendida una semana más a su iniciativa.



Mi palabra de hoy es Creatividad.

Os dejo lo que dicen los sabios de la RAE y luego vamos con la versión mamadoracacharreadorística (toma trabalenguas!! al que lo diga en voz alta sin liarse que me mande el audio que prometo publicar!! jejeje) 

creatividad.
1. f. Facultad de crear.
2. f. Capacidad de creación.

Y por referencias (al final tengo que poner la coletilla todas las semanas...)
creación.
(Del lat. creatĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de crear (establecer).
2. f. Acción y efecto de crear (instituir).
3. f. Acción de crear (hacer a alguien lo que antes no era).
4. f. Acto de criar o sacar Dios algo de la nada.
5. f. mundo (conjunto de todas las cosas creadas).
6. f. Obra de ingenio, de arte o artesanía muy laboriosa, o que revela una gran inventiva. Su discurso nos sorprendió porque fue toda una creación
7. f. ant. crianza (acción y efecto de criar).
 
Estoy orgullosísima de mi elección de esta semana aunque, siendo honestos, no voy a echarme flores que no son mías. El significado inicial que para mí tuvo esta palabra cuando me vino a la cabeza fue la creatividad que despierta en nosotros la maternidad para buscar -y encontrar- soluciones originales a mil situaciones que todas conocéis:
 
* Cómo comer/cocinar/recoger con una sola mano porque tienes al peque en la otra aunque lo que estés comiendo sea un entrecot, tú te apañas. (Inciso: benditos portabebés!!! reconozco que en mil ocasiones sigo funcionando en #modomanco aunque el porteo ha traído una libertad muy grande a mis días. Gracias a las que me habéis ayudado en este sentido, vosotras sabéis quienes sois)  
*Hacer tooodas las virguerías que te vengan a la cabeza para que tu chiquitín sonría y esté entretenido. Idem, que igual tienes menos flexibilidad que el palo de una escoba pero si se te ocurre probar el pino puente y funciona...
* Cambiar pañales en cualquier momento y lugar. No importa lo dificultoso de las circunstancias, una mamá (o papá, que me acuerdo de vosotros...) se las ingenia para conseguir dejar el culito de su bebé, y a veces al bebé completo, limpito, reluciente y perfumado si hace falta, minimizando llantos y riesgo de manchas.
* Inventar canciones/cuentos/juegos para mantenerles entretenidos en un viaje, ayudarles a dormir o simplemente porque ellos lo necesitan en ese momento y nuestros hijos son lo primero.

También pensé en la creatividad necesaria para conciliar (palabra de ambiguo significado maternal, a ver quien se anima con ella un día de estos) no sólo el tiempo, sino la energía y las ganas, que dedicamos al trabajo y a nuestros hijos, consiguiendo que tras una durísima jornada en la que has discutido con un cliente, has preparado siete informes, tu jefe te ha llamado porque tienes que implicarte más, y un sinfín de situaciones que todos podríamos añadir, después de todo eso, encuentras la forma de llegar a casa con una sonrisa de oreja a oreja, ganas de jugar y escuchar las batallitas de los niños, porque ellos lo valen.
O la creatividad de otros padres y madres valientes que encuentran la forma de cumplir su sueño y sacar a sus hijos adelante sin separarse de ellos.

Todo esto me parecía suficientemente relevante en mi experiencia maternal como para dedicarle este post.

Pero hete aquí que me leo las acepciones de la RAE y vuelvo a encontrarle a mi palabra un significado más profundo (no puedo evitar mi vena místico-trascendente con lo que el yoga significa para mi. Oooohhhmmmm!!!)

Qué mayor creación que una nueva vida?? Hay alguna obra de arte más hermosa, perfecta  y laboriosamente creada que un bebé?? El diccionario hace referencia a creación como el hecho de sacar Dios algo de la nada. Y eso unido a mi ateoagnosticismo indefinible me hace plantearme si no somos divinas por el hecho de ser madres... Ahí lo dejo...

Voy más allá: el último significado de creación es crianza, algo en lo que tod@s los que aquí estamos y participamos estamos inmersos desde el minuto cero de la vida de nuestros peques. Por tanto, creatividad es la capacidad de criar, esa que desarrollamos cada día y en la que aprendemos de nuestros propios hijos, de otras madres (como todas vosotras, gracias por estar ahí!) y de nosotras mismas. Y ahora...quién decís que es El Creador???

Un beso a todos y feliz semana

lunes, 10 de junio de 2013

Cuenta atrás

Dentro de un mes estaré trabajando. Seis millones de personas en este país serían felices al poder decir esta frase pero hoy a mi me roba la sonrisa. Y me siento fatal por ello, en los tiempos que corren, afortunado aquel que cuenta con un trabajo que permita sacar a su familia adelante. Pero no lo puedo evitar. Sé que es hasta políticamente incorrecto pero este blog es mi pequeño espacio de libertad así que...si no puedo desahogarme aquí, dónde hacerlo??

Estoy tristona, sí, un poco. Tampoco ayuda el hecho de que el tiempo aún no sea bueno y luzca el sol como debe, que mis problemas de salud, esos que respetaron mi embarazo y el nacimiento de Ali, hayan vuelto a hacer aparición y me tengan más flojilla de la cuenta, y que ese trabajo al que vuelvo (y al que tanto le debo, por otro lado) no sea el sueño de mi vida. Trabajo con gente estupenda y me siento querida y reconocida en la empresa, y soy consciente de que eso vale muchísimo, pero no me ilusiona, no me hace feliz. Se ha convertido en el medio para ganar un dinero cada mes que nos permite disfrutar de una vida tranquila y pagar nuestras facturas. El runrún del trabajo soñado, ese que te hace despertar entusiasmada y con energía cada mañana, ronda en mi cabeza desde hace tiempo, aunque eso será tema para otro momento.

Pero obviamente, lo que me hace estar más triste de volver al trabajo es separarme de la peque. Sé que son sólo unas horas al día y que ella va a estar fenomenal (se va a quedar con l@s abuel@s y su papi tiene unos días de vacaciones en agosto que sé que le va a dedicar por completo), pero se me hace difícil. Llevamos casi cinco meses juntas las veinticuatro horas del día, descubriéndonos, siguiendo el minuto a minuto de cómo crece y cultivando ese vínculo maravilloso que une a una madre y a su hija. Y es que creo que tengo yo más hijítis que ella mamitis, sin duda. 

En parte me siento egoísta por todo lo que os estoy contando, tengo un trabajo al que volver, mi vida es estupenda y tengo una hija fantástica con la que voy a compartir todo el día durante casi seis meses (sumando permiso de lactancia y vacaciones) mientras otras madres cuentan con las 16 semanas ramplonas -incluso menos ya que reciben ciertos 'comentarios y sugerencias' para que se incorporen antes por el bien de su carrera profesional-. Pues eso, que me siento egoísta pero los sentimientos no son fáciles de controlar (si alguien sabe cómo hacerlo, que hable ahora o calle para siempre!!!).

Sin embargo, hay cosas que siempre quedan. Esta noche metidas en la cama, justo cuando se ha quedado dormida acurrucada junto a mi la he abrazado y he besado su cabecita aspirando ese dulce aroma que desprende. Y me he dado cuenta que esos momentos no habrá trabajo ni separación que nos los puedan arrebatar.

Un beso y feliz semana