Mujer, mamá, amiga y "cacharreadora" incansable en la web y fuera de ella para descubrir el mundo y a mí misma
viernes, 27 de septiembre de 2013
La maternidad de la A a la Z: R de Reinicio
Antes de nada quiero dar las gracias a la Jefa (y subjefas!!) por modificar las entregas del AZ y hacerlas quincenales pero seguir dando opción a las publicaciones semanales. Seguro que así vamos a ir tod@s más relajadas y nos va a dar más tiempo a leer, comentar y disfrutar de nuestra GOM.
Pues eso, que reinicio mi participación en este proyecto como he reiniciado tantas y tantas cosas gracias a mi maternidad. He retomado amistades dormidas hace años, actividades que me gustan tantísimo como escribir (este humilde blog y todas vosotras tenéis mucha culpa) y buenas costumbres como pasear, leer y tratar de vivir un poco más tranquila.
También he vuelto a vivir emociones a través de los ojos de Alicia, descubrir lo divertido de una canción, la dulzura de una caricia -especialmente si viene de sus lindas manitas-. He recuperado el gusto por esas cosas de niños que durante años creí que no iban conmigo, qué equivocada estaba...!!
Otro reinicio tuvo lugar hace unos días cuando volví de nuevo a trabajar después de once meses, ocho de ellos ya con mi pequeña entre los brazos. Tengo pendiente contároslo detenidamente pero os adelanto que ha ido mucho mejor de lo que yo esperaba y eso me hace muy feliz.
Y esa vuelta a empezar también me ha hecho reinventarme, infinitamente más de lo que yo creía. He conseguido sacar energía de nuevo y empezar nuevos proyectos. Inquietudes que estaban ahí pero que nunca había tenido el valor de emprender y que poco a poco van tomando forma. Una de las primeras cosas fue convertirme oficialmente en Mamadoracacharreadora y empezar a escribir este blog. Y hay otras muchas ideas en marcha, cruzaremos los dedos para que todo vaya bien y poder contaros más detalles muy pronto.
Mientras tanto, seguiremos leyéndonos por aquí. Os echaba de menos. Un beso grande
viernes, 6 de septiembre de 2013
Ya soy donante de leche
Hoy ha sido un dia emocionante. Por fin he hecho algo de lo que tenía muchas ganas desde hace semanas. Me he hecho donante de leche materna.
Hace tiempo conocí por Facebook y gracias a una de las mamis del grupo de crianza al que acudi varias veces después de nacer Alicia (gracias, Irene!!) el Banco de Leche Humana del Hospital 12 de Octubre. Este año se habian reducido las donaciones y necesitaban "reponer" las reservas para poder continuar con su labor. No me lo pensé y me puse en contacto con ellos para saber qué tenía que hacer para poder donar.
En breve me respondieron al mail y me indicaron, no sin agradecerme primero mi interés y generosidad, cual es el proceso. Hay que acudir al hospital cualquier dia laborable por la mañana (es el único trámite al que tiene que ir necesariamente la mamá y en un horario determinado) para una entrevista, cumplimentar un cuestionario de salud y someterse a una analitica de sangre. Ese mismo dia te facilitan el material necesario para la donación (botellas-biberón, nevera, etiquetas, bolsas de esterilización, gorros y mascarillas). Eso es lo que yo he hecho hoy.
Las bolsas para esterilizar, los gorros y las mascarillas son porque para esta donación es necesario cuidar unas medidas higiénicas mucho más estrictas que cuando nos extraemos leche para nuestros propios peques. Nuestros hijos, en la mayoria de los casos, tienen varias semanas o incluso meses, estan sanos y esa leche es para que la tomen cuando nos marchamos a trabajar, tenemos que salir durante unas horas o preparar alguna papilla. Sin embargo los bebés a los que está destinada la leche donada son prematuros que están muy débiles o enfermos. Por eso se justifican estas precauciones.
Y cuando ves a esos bebitos, lo entiendes. Perfectamente.
Después de la entrevista y la analítica me han llevado a conocer el servicio de neonatologia y he podido ver a esos angelitos diminutos acompañados de sus padres, mamis realizando el método canguro con los peques acurrucados en su pecho, sintiendo su calor. Y te das cuenta de que tu leche va a ayudar a salir adelante a esos pequeños, a mejorar sus defensas y a fortalecer su pequeño organismo. Además he podido hablar con ellas y especialmente una, la mami de un campeón llamado Juan, que me ha dado las gracias por donar, por esa leche que ellas no pueden -de momento- darle a sus bebés. Y me he emocionado, mucho. Ha sido inevitable. Y me he sentido bien y orgullosa de lo que estaba haciendo.
Aqui os dejo un extracto de la informacion que facilitan en su carta de servicios y el mail y teléfono de contacto por si alguna mamá quiere hacerse donante. Desde aqui yo os animo a hacerlo.
El Banco de Leche Humana del Hospital 12 de Octubre nació el 17 de diciembre de 2007. Es el primero en España instalado en un Servicio de Neonatologia y con él hemos conseguido satisfacer los deseos de donación de más de 80 mujeres cada año y las necesidades de leche humana de cientos de recién nacidos muy vulnerables a otro tipo de alimentación.
El BLH tiene como misión promocionar la donación de leche humana, recoger la leche donada y procesarla para poder proporcionar con seguridad leche humana de la mejor calidad posible a los recién nacidos hospitalizados más vulnerables, que no pueden recibir leche de su madre transitoria o definitivamente, para prevenir los riesgos para la salud asociados con las exposición a fórmulas artificiales y acortar en lo posible la alimentación parenteral
Telefono: 91 390 88 11
Mail: bancodeleche.hdoc@salud.madrid.org
miércoles, 21 de agosto de 2013
Respeto hospitalario
Al margen de criterios médicos, quiero centrarme en el trato humano tanto de las pediatras como de todas las enfermeras que nos han atendido durante estos días. A diferencia de lo que sucedió con algunos turnos de enfermeras hace siete meses cuando nació Ali, esta vez -hemos estado en el mismo hospital donde nació- nos hemos sentido maravillosamente tratados con atención, cariño y, sobre todo, RESPETO.
Desde la primera noche en la que tras una larga tarde en urgencias llegamos a la habitación con mi pequeña con una vía puesta en su manita y enchufada al suero y una de las chicas me animó a echarme en la cama con la niña a pesar de que nos habían traído una cuna, siguiendo porque al preguntarnos por la comida de la niña nadie puso el grito en el cielo de que con siete meses comiera trozos ella sola y nos han traído una dieta pediátrica sin papillas. Han alabado que la niña tomara teta, mucha además durante estos días, y han sonreído cómplices cuando bien entrada la noche paseábamos por el pasillo con Alicia en el fular para intentar que el terremotito de mi hija cayera dormida.
He leído estos días muchos casos de mamás a las que se ha tratado mal, se las ha animado innecesariamente a dejar la lactancia por una visita a urgencias, han sido "invitadas" a abandonar tiendas o piscinas por amamantar, han recibido comentarios sobre su opción de portear... Y, como decía al principio, estoy muy feliz porque se ha respetado y apoyado nuestra lactancia a demanda, el colecho, el baby led-weaning y el porteo de mi pequeña además de que tanto su papá como yo hemos podido estar con ella 24 horas. Gracias a todo ello estos días se nos han hecho menos duros.
No sé que habría sucedido si la ingresada hubiera sido yo pero después de esta experiencia quiero pensar que se habrían respetado también nuestras decisiones. Al menos no tengo por qué pensar lo contrario.
Hoy, como veis, estoy doblemente feliz. Y ahora os dejo que me voy a disfrutar de i pequeña.
Hasta la próxima!!
jueves, 1 de agosto de 2013
¡¡ Feliz día de la lactancia materna !!
Desde hoy y hasta el próximo día 7 se celebra la Semana de la Lactancia (en España y resto de Europa, al ser periodo vacacional, se pasa a la semana 41 del año, a principios de octubre) organizada por la WABA (World Alliance for Breastfeeding Action).
El lema de este año es "Apoyo a las madres que amamantan: cercano, continuo y oportuno". Con ello se quiere dar importancia a la ayuda entre iguales, de madre a madre, y a los grupos de apoyo que en muchos casos son el mejor medio para resolver dudas, sentirse acompañada en momentos duros y no abandonar la lactancia.
Personalmente tengo que reconocer que estos grupos me han ayudado (Espacio Crianza en Leganés, Getalma en Getafe) sobre todo a entender que hay fases por las que (casi)todas pasamos como las crisis de crecimiento o los infinitos despertares nocturnos para mamar. Me han hecho ver más que con normalidad, con anhelo, lactancias de más de tres años y con ellas he aprendido truquitos que me han sido muy útiles en estos meses.
Sin embargo, creo que el éxito de nuestra lactancia -llevamos seis meses y medio que espero sólo sean el principio ya que nos hace muy feliz a las dos- ha estado dentro de casa.
Empezamos por la información. Como ya leísteis aquí una amiga me hizo "Un regalo para toda la vida" durante mi embarazo y su lectura me cambió la perspectiva e hizo desaparecer de mi cabeza prejuicios nada buenos para la lactancia. Y eso, junto con las clases de preparación al parto que hicimos con Matronasur consiguieron empoderarme, hacerme sentir completamente segura de que iba a poder amamantar a mi hija. Recuerdo que una de las últimas cosas que le dije a mi marido de camino al quirófano a nuestra cesárea, sabiendo que no estaría con mi hija desde el momento cero, fue: "Ni un biberón ni un chupete, tarde lo que tarde lo primero que necesita la niña es el pecho de su madre". Dicho y hecho. Cuando me subieron a la habitación hora y media después de que naciera Alicia (cuanto hay que mejorar en ese aspecto...) cogí a mi pequeña, la acerqué a mi y se cogió a mi pecho izquierdo, sabiendo perfectamente lo que tenía que hacer. Fue mágico, jamás olvidaré aquel momento. Recuerdo que durante mi embarazo soñé a veces con que la estaba amamantando y me despertaba con una paz difícil de describir. Pero como casi todo, es mejor cuando lo vives en realidad.
Aunque no todo ha sido un camino de rosas. Hemos pasado por los típicos comentarios "bienintencionados", que si la niña se queda con hambre, que si no es normal que pida cada poco, que si es comilona y habría que apoyar con un biberón... En fin, cuestiones que por desgracia estoy segura que casi todas las madres hemos vivido. También hubo momentos de grietas y dolor, que pasaron con alguna lágrima y el convencimiento de que era algo pasajero, que podríamos con ello y que era mejor seguir. Y noches en vela con Alicia llorando en las que llegué a dudar de todo y de mí misma. Y ahí el salvador de nuestra lactancia fue papá, ese pilar de nuestra familia, ese observador orgulloso que se convirtió hace meses en un acérrimo defensor de la teta, ese padrazo con el que justo ahora hace 4 años me uní para siempre.
Es importante contar con ayuda, ninguna mamá debería sentirse privada de ella, todas deberíamos contar con el apoyo de nuestras iguales, de nuestra tribu.
Me encantaría saber cómo fue o está siendo vuestra lactancia. Os animo a que me dejéis un comentario contándonos un poquito de vuestra historia.
Un beso (de leche!!)
sábado, 20 de julio de 2013
Eran espejismos??
Hoy me he levantado triste y preguntandome ¿por qué?. Por qué una madre debe separarse de su bebé cuando no quiere y su peque aún la necesita tanto. Por qué hay mujeres increíbles que tienen que 'aparcar' temporalmente sus sueños porque el maldito dinero no llega. Por qué tengo que alegrarme en parte de estar enferma ya que asi, al menos, puedo pasar unos días más junto a mi hija. Por qué tenemos que irnos a ganar dinero fuera de casa para pagar a otra persona que cuide de nuestros hijos. Por qué tenemos que renunciar a nuestra mayor ilusión.
Hace unas semanas estaba feliz porque parecía que el mundo cobraba luz, que todo era posible y que esta vez sí, esta era la buena. Pero ahora parece que todo se diluye, se va apagando poco a poco y esas 'señales' que tiempo atrás eran tan claras hoy se tornan en el sentido contrario y me hacen dudar.
Me pregunto si tiene sentido. Si tiene sentido sacar fuerzas de flaqueza, levantar la vista y seguir peleando por una ilusión o si seré una ilusa siquiera por pensarlo. Quizá deberia dejarme de pamplinas y unirme al ritmo de la sociedad: trabajo, guardería...resignación.
Algo dentro de mi se rebela y me dice que no, que hay alternativas y sólo tengo que encontrarlas. Pero hay taaanto ruido fuera que me cuesta cada vez más escuchar esa voz interior.
Y siento que se me acaba el tiempo, que cada momento, cada día que pasa será mas difícil. Y ese ansia y esas prisas me inmovilizan, y el círculo vuelve a empezar.
Hoy necesitaba sacar todo esto. Lagrimas en forma de palabras. Como dice mi adorada Pao, hoy éste ha sido mi espacio de catarsis. Hoy necesitaba escribir.
viernes, 5 de julio de 2013
Dormir contigo
Hace tiempo que quería escribir esta entrada y qué mejor momento que ahora que mi peque y mi amor duermen junto a mi.
Nuestra experiencia con el colecho vino por 'casualnecesidad'. Era una práctica que respetabamos pero no teniamos planeado que formara parte de nuestras vidas, al menos no de nuestro día a día. De hecho a Alicia le compramos una cuna (convertible en cama asi que nos queda el consuelo de que en algún momento seguro que la utiliza...) y nos prestaron una minicuna monisima que estuvo en casa hasta hace un par de meses, mas para siestecillas que para otra cosa...
Durante sus primeros dias de vida, Alicia lloraba desesperadamente por las noches, entre las 12 y las 5 exactamente. Entonces caía rendida y dormía lo que le echasen. Sólo se calmaba un poco agarrada a la teta de mamá asi que, para que yo pudiera descansar un poco intentamos hacer algunas tomas en la cama. Pero los pequeños pies de la princesa se empeñaban en dar pataditas -esta vez desde fuera- a la altura de la cicatriz de la cesárea y, como podeis imaginar yo veia las estrellas. Así que en ese momento lo descartamos.
Iban pasando los días y como si de una película se tratase, Alicia y yo disfrutabamos la una de la otra en la mecedora de su habitacion, solas, con luz tenue y ella se quedaba dormida mamando mientras yo la acunaba. Bellisimos momentos. Pero era dejarla dormidita en la cuna y...pum!! Se despertaba al instante. En vez de ositos la minicuna parecía tener pinchos. Asi que otra vez en brazos y vuelta a empezar... Ella dormía feliz, calentita y en brazos de mamá, pero yo...no podía pasarme la noche sentada en la mecedora!!
Así que un día probamos a que durmiera junto a nosotros y fue genial. Dormimos los tres casi del tirón, calentitos y acurrucados. La peque comía cuqndo quería y ninguna de las dos llegabamos a despertarnos. Así que pasamos unas semanas con el siguiente plan: si a la hora de acostarnos estaba dormida intentabamos dejarla en la cuna (siempre en nuestra habitación) pero si estaba despierta o abría los ojitos a causa de los "pinchos", a la cama. Y como podéis suponer, acabábamos durmiendo juntos casi cada noche. Y poco a poco, casi sin pensarlo, dejamos de intentar la cuna. El colecho nos iba genial: descansabamos los tres, ni Ali ni yo casi nos despertabamos para sus tomas nocturnas, ella no lloraba nada y nosotros disfrutabamos de poder abrazarla, de la calidez de su cuerpecito acurrucandose junto a los nuestros. Nunca tuvimos miedo de aplastarla y yo, que antes me removia en la cama como un rabo de lagartija, aprendí a descansar de ladito, sin moverme y con un brazo rodeando a mi pequeña.
Y hoy, cuando se acerca peligrosamente a los seis meses, así seguimos, a pesar del calor del verano, siendo más conscientes de las ventajas de descansar juntos fundamentalmente porque a nosotros nos funciona, descansamos todos, somos felices así y eso es lo que importa.
Y haciendo honor al título del post, os dejo con la letra de ese maravilloso bolero que yo siempre había pensado para una situación romántica pero que, escuchándolo detenidamente, es perfecto para cada una de las noches en las que en mi cama somos tres.
Dulces sueños
Dormir contigo
es el camino mas directo al paraíso
sentir que sueñas
mientras te beso y las manos te acaricio
Dormir contigo
es navegar en una estrella hacia el espacio
es embriagarme
con el susurro de tu hablar tierno y despacio
Dormir contigo
es conocer la dimensión que tiene un verso
sentir que sueño y al mismo tiempo conocer el universo
Dormir contigo
con tu cabello acomodado aquí
en mis brazos
y el terciopelo que me brinda
tu regazo
que maravilla dormir contigo
Dormir contigo con la ilusión de que despertare mañana
con el calor de un nuevo día
en la ventana fue un algo hermoso amor.....
dormir contigo....
jueves, 4 de julio de 2013
La maternidad de la A a la Z: T de Temor
Temor porque junto a la ilusión, el amor y otros muchos, ha sido un sentimiento presente no desde que soy madre, sino desde que decidí que quería serlo.
Desde aquel verano en Conil del que ya os he hablado alguna vez en el que sentí que había llegado el momento, todas mis energías se concentraron en ser madre, en concebir, parir y criar a mi hij@ con todo el amor del que fuese capaz. Y ahí surgió el primer temor: y si no podía?? Y si había algún problema que me impidiese quedarme embarazada?? Ahora que sentía en lo más hondo de mi alma que la maternidad me llamaba pensaba en casos cercanos y no tanto y temía encontrarme en esa misma situación y, sobre todo, en no saber asumirlo llegado el caso.
Casi un año después y repuesta de mis males de salud llegó la ansiada noticia, había un ser del tamaño de una lentejita creciendo en mi vientre, íbamos a ser padres. Y ahí un nuevo temor; mejor dicho, varios: Irá todo bien?? Tendrá latido?? Se formará bien?? Durante esos primeros meses se venían a mi cabeza todas las historias de embarazos que no llegaban a buen término (admiro profundamente a esas mamás que han perdido a sus bebés de agua y hablan de ellos con alegría y amor), todas las complicaciones que podían surgir. Y temía hacer algo malo, que le perjudicase. Era tremenda la responsabilidad de que su bienestar, su desarrollo y su vida dependiesen cien por cien de mí y de mi cuerpo.
En las últimas semanas del embarazo, cuando el bebé está listo para nacer, se mitigan esos temores sobre su estado y empiezan respecto a nuestras capacidades: Seré buena madre?? Sabré cuidarle?? Es tan valioso, tan importante lo que se avecina, la llegada al mundo de nuestr@ hij@ que el mayor temor es no estar a la altura.
Y por fin llega el día, ve la luz y conoce tus brazos que lo acunan como antes lo hizo tu vientre. Yo nunca sentí tanto amor, ni un temor tan grande. A que le suceda algo malo, a que se haga daño o la hieran, a perderla. Es pavor, pánico. Porque el temor a perder algo es directamente proporcional al amor que sientes por ello. Desde que nació tengo la sensación de que es tan maravilloso que no puede durar siempre, como si sólo pudiera ser madre de mi hija una temporada y luego fuesen a arrebatármela. Sé que es irracional y absurdo pero al menos, cuando me sucede, me ayuda a exprimir con más intensidad cada segundo que paso a su lado. Cada momento que me regala su adorable compañía.


